¿Cómo educar niños para ser felices?

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NO EXISTE UN MANUAL CON INSTRUCCIONES PARA CRIAR A UN NIÑO FELIZ

No existe un manual ni cursos en línea que puedan enseñar a una persona la forma correcta de criar a un niño. Se trata más bien de un trabajo de prueba-error, basado en el instinto y en aquello que se aprendió de la propia crianza y del comportamiento de aquellos alrededor.

Pero, sin importar dónde se haya nacido o criado, todo buen padre desea que su hijo sea feliz. Para asegurar la felicidad de un niño se debe tomar en cuenta muchos factores y tal parece que los padres de los Países Bajos han encontrado la receta del éxito. Según un nuevo estudio del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), los niños neerlandeses son los más felices del mundo, afirma Co.Exist en su artículo titulado “Why are dutch kids so much happier than american kids?”.

La Unicef publicó reciente una lista que evalúa cuán felices  son los niños de 29 países y los Países Bajos lideran la tabla. Dos madres extranjeras casadas con hombres neerlandeses y residentes en Holanda conversaron con Co.Exist para explicar por qué sus niños eran más felices que el resto de infantes en el mundo.

En primer lugar, el sistema educativo es completamente distinto y menos exigente, afirman. Los niños no llevan tareas escolares a casa, no son sometidos a largos y cansados exámenes y no aprenden a leer ni resolver problemas aritméticos hasta que cumplen los seis años. Todo esto hace que la escuela sea un espacio en el que los niños interactúan entre ellos y desarrollan habilidades más básicas en sus primeros años.

Además, los padres son menos demandantes y aceptan sus propios errores, lo cual enseña a los niños a hacer lo mismo y comprender que nadie es perfecto. Los pequeños desarrollan su sentido de competitividad basados en el propio instinto más que en el comportamiento de sus padres.

Por otro lado, los niños son más independientes ya que sus padres no interfieren en las actividades que pueden realizar por sí mismos. Esto tiene un segundo beneficio exclusivo para los padres: poder disfrutar de más tiempo para ellos y liberarse de parte de la presión. Así mismo, los padres comparten las responsabilidades de manera equitativa, lo cual contribuye a un ambiente más relajado y descansado para todos.

La manera en que los padres inculcan disciplina a sus hijos es diferente también. En lugar de recurrir al castigo, se les enseña qué comportamientos son socialmente apropiados sin esperar que los niños obedezcan al pie de la letra. Es decir, se les trata como adultos y se les permite discutir sus puntos de vista para llegar a un acuerdo.

Finalmente, los niños son libres de interactuar con el mundo exterior y ser independientes pues sus padres les permiten jugar fuera sin mayor supervisión.

Si bien es cierto todo esto suena como el paraíso para muchos padres, se trata de reglas y comportamientos posibles en un ambiente particular. En el Perú, gran parte de estos consejos no serían aplicables, comenzando por el gran problema que significa la seguridad en las calles. Ningún niño puede ser dejado a su libre albedrío fuera de casa ya que puede ser raptado y demás. Por otro lado, la independencia que los padres neerlandeses permiten a sus hijos podría resultar excesiva para los demás, especialmente en América Latina.

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